Guía de trabajo y autoevaluación del comentario crítico de audición
El comentario de una audición no es un ejercicio de memoria ni una lista de conceptos técnicos. Su objetivo es aprender a escuchar con atención, a comprender cómo está construida una música y a explicar con palabras propias lo que esa música expresa y para qué sirve.
Por eso, cuando comentamos una audición en clase, no empezamos escribiendo directamente. Antes de redactar, seguimos un proceso que nos ayuda a ordenar la escucha y el pensamiento, y que nos permite escribir un comentario con sentido, coherente y bien argumentado.
Escuchar de verdad: el primer paso
El primer paso de cualquier comentario es siempre la escucha. Pero no una escucha rápida o superficial, sino una escucha atenta y consciente.
En una primera escucha, nos fijamos en lo más general:
qué tipo de música es, qué sensación produce, si suena tranquila, solemne, austera, expresiva o festiva. También identificamos elementos evidentes, como si hay voces, instrumentos, coro u orquesta, o si la música parece sencilla o más elaborada.
En una segunda escucha, afinamos el oído y empezamos a comprender cómo funciona la música. Observamos si el ritmo es regular o libre, si el tempo es lento o rápido, si la música se repite, si se divide en partes, si predomina una sola línea o varias a la vez. En esta escucha ya no solo reconocemos, sino que empezamos a entender qué expresa la música y por qué.
Por ejemplo, cuando escuchamos un canto gregoriano, muchas veces decimos que suena austero. Esa palabra no aparece por casualidad. Decimos que es austero porque la música tiene muy pocos elementos: una sola línea melódica, sin acompañamiento instrumental, sin ritmo marcado, sin contrastes fuertes de intensidad. Es casi solo la voz desnuda, lo esencial. Esa pobreza de medios musicales refuerza su función religiosa y espiritual.
Analizar antes de escribir
Después de escuchar, llega una fase fundamental que siempre es previa a la redacción: el análisis musical.
En esta fase no escribimos todavía el comentario definitivo. Lo que hacemos es tomar notas ordenadas sobre los elementos musicales que reconocemos. A veces lo hacemos con una tabla de análisis; otras, a través de un cuestionario de audición (AQ). Lo importante no es el formato, sino la intención: ordenar la información antes de escribir.
En el análisis no es necesario hablar de todo. Al contrario: un buen comentario selecciona solo los elementos más relevantes para esa audición concreta. Puede ser el timbre, la textura, el ritmo, la forma, la melodía… según lo que realmente se escuche.
Por ejemplo, en una marcha barroca como la de Lully, el análisis se centra en el ritmo regular, el tempo marcado, el uso de instrumentos de cuerda y percusión que le dan ese carácter ceremonial. En cambio, en un aria de una ópera de Händel, el análisis se fija más en el dibujo de la melodía, la expresión de la voz, el acompañamiento suave y el tempo pausado. Cada música pide fijarse en cosas distintas.
Identificar la obra a partir de lo que suena
Una vez analizada la audición, podemos empezar a redactar el comentario con un párrafo de introducción en el que identificamos la obra.
Aquí no se trata de adivinar ni de repetir datos aprendidos de memoria, sino de deducir a partir de lo escuchado. Por eso empezamos identificando si la música es instrumental, vocal «a capella» o vocal con acompañamiento instrumental, y qué elementos participan.
Después, teniendo en cuenta cómo suena la música, deducimos su función y su carácter. Por ejemplo, una música lenta, sin instrumentos, cantada por un coro masculino en latín, nos remite a un contexto religioso. En cambio, una música con ritmo marcado, pensada para el movimiento, nos acerca a la danza o al ámbito popular.
Solo después de esto situamos la obra en una época, un periodo y un estilo musical aproximados, siempre apoyándonos en las características musicales que hemos analizado. La identificación histórica es una conclusión, no un punto de partida.
Redactar: explicar, no enumerar
Redactar el comentario significa organizar y explicar toda la información que hemos analizado previamente. No consiste en copiar la tabla ni en hacer una lista de conceptos, sino en construir un texto con sentido.
Un buen comentario agrupa ideas relacionadas en párrafos, evita repeticiones innecesarias y desarrolla argumentos claros. Argumentar significa no quedarse en afirmaciones vagas, sino explicar por qué decimos lo que decimos.
Por ejemplo, no basta con escribir “la música es expresiva”. Hay que explicar por qué:
es expresiva porque la melodía es lenta y amplia, porque la voz se mueve con suavidad, porque el acompañamiento no interrumpe, porque el tempo permite que cada frase se alargue y transmita emoción. Esa explicación demuestra comprensión, no opinión.
Cuando utilizamos vocabulario técnico o musical, lo hacemos como una ayuda para pensar mejor, no para “sonar experto”. Por eso, siempre que usamos un término, debemos saber explicarlo con nuestras propias palabras y relacionarlo con lo que escuchamos.
El comentario debe tener un sentido global y terminar con un párrafo conclusivo, que cierre la explicación y resuma las ideas principales de la audición.
Revisar antes de entregar
Por último, antes de entregar el comentario escrito a mano, es imprescindible revisar el texto. Un comentario bien pensado puede perder valor si está desordenado, lleno de faltas o mal presentado.
Revisar significa comprobar que los párrafos están claros, que se respetan los márgenes, que la letra es legible, que la redacción se entiende y que no hay errores ortográficos. La forma también comunica y demuestra cuidado y rigor.
Comentar una audición musical es aprender a escuchar mejor, a pensar con música y a expresar con claridad lo que oímos. No es un ejercicio rápido, sino un proceso que nos ayuda a comprender la música como un lenguaje con sentido.
Autoevaluación para hacer un comentario crítico musical
Llamamos comentario crítico musical a un escrito en el que explicas, con palabras propias, cómo se organiza una obra musical, qué rasgos la caracterizan y qué intención o función cumple según su contexto. No se trata de una lista de datos ni de una opinión personal, sino de una explicación razonada en la que demuestras conocimientos musicales, apoyada en la percepción directa de la música.
El comentario es el resultado de un proceso de trabajo que comienza con la escucha atenta, continúa con el análisis de algunos de sus elementos musicales más relevantes y culmina en la redacción final del texto.
FASE 1. Escucha atenta: fase previa al análisis
He escuchado la audición una primera vez para reconocer el timbre, el carácter general y otros elementos que me ayuden a identificarla.
He escuchado la audición una segunda vez para fijarme con más detalle en sus características musicales (ritmo, tempo, textura, estructura formal, partes o secciones…) y para comprender qué expresa la música.
Antes de empezar a redactar, he realizado el ANÁLISIS, es decir, la fase en la que tomo notas de forma ordenada sobre las diferentes características musicales, ideas y conceptos que soy capaz de reconocer. Para ello puedo utilizar una tabla de análisis o un cuestionario de audición (AQ).
FASE 2. Análisis de los elementos musicales
Selecciono solo los elementos musicales más relevantes para esta audición (no es necesario analizarlos todos).
Describo con claridad algunos de los siguientes aspectos, según lo que se escuche en el fragmento: timbre y agrupación instrumental o vocal, textura, melodía, tempo, forma musical o partes / secciones en las que se divide el fragmento.
Evito listas mecánicas: explico los elementos en relación con lo que escucho y con el carácter de la obra
FASE 3. Identificación general de la obra (párrafo de introducción)
Identifico si se trata de una obra instrumental, vocal «a capella» o vocal con acompañamiento instrumental, indicando brevemente qué elementos participan (voz solista, coro, instrumentos, orquesta, etc.).
Teniendo en cuenta los elementos que participan y su forma de sonar, deduzco el carácter de la música y su contexto o función (religiosa, popular, cortesana, teatral, de danza, etc.).
Sitúo la obra en una época, periodo y estilo musical, basándome en las características musicales analizadas previamente.
FASE 4. Síntesis (redacción y organización en diferentes párrafos)
Organizo la información de forma clara para evitar repeticiones innecesarias.
Agrupo ideas relacionadas y elaboro párrafos con sentido, no frases sueltas.
Elaboro argumentos: explico lo que sé y lo relaciono con los elementos musicales que he escuchado.
Cuando utilizo vocabulario técnico o musical, aclaro a qué me refiero y explico su significado con mis propias palabras.
El comentario tiene un sentido global y coherente, y no es una lista de datos aislados.
Incluyo un último párrafo de carácter conclusivo, en el que sintetizo las ideas principales del comentario y cierro la explicación de la audición.
FASE 5. Revisión final y presentación del comentario manuscrito
Antes de entregar el comentario, me aseguro de que:
El texto está organizado en párrafos bien diferenciados.
Respeto los márgenes y cuido la limpieza y el orden de la presentación.
La redacción es clara y comprensible.
He revisado y corregido las faltas de ortografía.
Rúbrica evaluación comentarios musicales (modelo)
| Criterio | Excelente (3) | Adecuado (2) | Insuficiente (1) |
|---|---|---|---|
| 1. Presentación del comentario | Texto limpio y cuidado, con márgenes respetados y párrafos bien diferenciados; facilita claramente la lectura. | Presentación correcta, con pequeños problemas de orden o limpieza. | Presentación descuidada; dificulta la lectura o comprensión. |
| 2. Organización y coherencia del texto | Organiza la información con claridad, evita repeticiones innecesarias y articula las ideas en párrafos coherentes y bien conectados. | El texto se entiende, pero presenta repeticiones o una organización mejorable. | Texto desordenado, repetitivo o planteado como una lista sin coherencia global. |
| 3. Uso y explicación de la terminología musical | Utiliza terminología musical específica correctamente y explica su significado con sus propias palabras. | Usa algunos términos musicales correctamente, pero sin explicarlos o con precisión limitada. | Uso incorrecto de la terminología o ausencia de vocabulario musical relevante. |
| 4. Párrafo introductorio | El primer párrafo identifica con claridad el tipo de obra, su carácter, función y contexto, y orienta el comentario. | Introducción presente, pero incompleta o poco precisa. | No hay un verdadero párrafo introductorio o no cumple su función. |
| 5. Desarrollo argumentado del comentario | Explica las ideas justificándolas con elementos musicales escuchados; no se limita a describir. | Algunas ideas están justificadas, aunque otras se quedan en lo descriptivo. | Afirmaciones sin justificar o basadas en opiniones no argumentadas. |
| 6. Párrafo conclusivo | Incluye un párrafo final conclusivo que sintetiza las ideas principales y da sentido global al texto. | Hay cierre, pero es poco elaborado o repetitivo. | No hay conclusión o el texto termina de forma abrupta. |
| 7. Corrección lingüística y claridad expresiva | Redacción clara y precisa, sin faltas de ortografía o con errores muy puntuales. | Redacción comprensible, con algunas faltas o imprecisiones que no impiden la comprensión. | Abundantes faltas de ortografía o redacción confusa que dificulta la comprensión. |

