Take On Me,    a-ha   (partitura 3 v)

Take On Me es una canción interpretada por el grupo noruego a-ha, de 1985. Con el paso del tiempo, se ha convertido en uno de los grandes himnos del pop de los años ochenta, tanto por su melodía sencilla y brillante como por su innovador videoclip, que combinó imagen real y animación.

Gracias a su enorme éxito internacional, Take On Me ha sido versionada, reinterpretada y utilizada en películas, series y anuncios, consolidándose como un referente cultural que sigue dialogando con nuevas generaciones. Más allá de su apariencia ligera y bailable, la canción presenta elementos musicales muy interesantes desde el punto de vista del análisis.

Versión de Take On Me que aparece en la serie The Last of Us, interpretada por el personaje de Ellie.

A diferencia del original de a-ha, esta versión es acústica, íntima y despojada de todo el aparato electrónico característico del pop de los años ochenta. Ellie canta acompañándose únicamente de una guitarra, con un tempo más lento y una interpretación vocal frágil, casi susurrada, que transforma por completo el sentido de la canción. El famoso estribillo, originalmente eufórico y expansivo, se convierte aquí en un gesto contenido, cargado de vulnerabilidad y ternura. Esta reinterpretación resignifica la letra desde un lugar profundamente humano: ya no habla del vértigo romántico juvenil, sino del deseo de conexión y cuidado en un mundo devastado. La escena demuestra cómo una canción pop puede adquirir nuevas capas de significado cuando se traslada a otro contexto histórico, emocional y narrativo, poniendo en primer plano la emoción, la intimidad y la necesidad de vínculo afectivo.

Análisis musical

Timbre

El timbre de Take On Me está claramente dominado por los sintetizadores característicos del pop electrónico de los años ochenta. Aportan un sonido brillante, limpio y etéreo que define la identidad sonora del tema desde la introducción. La base instrumental se completa con bajo eléctrico, batería con tratamiento electrónico y una guitarra eléctrica aunque secundaria.

La voz solista, de timbre claro y juvenil destaca por su amplitud de registro. El uso del falsete en los momentos más agudos se convierte en una de las señas de identidad de la canción, aportando tensión expresiva y un carácter casi virtuoso dentro del pop comercial.


Melodía

La melodía principal es muy cantabile, fácil de recordar y con un diseño ascendente. En las estrofas, la línea melódica se mueve de forma más contenida, con intervalos moderados y un carácter casi narrativo… una relativa calma para preparar el contraste con el estribillo.

En el estribillo, la melodía asciende de manera espectacular hacia registros muy agudos, generando una sensación de expansión y euforia. Este salto melódico no solo aumenta la intensidad emocional, sino que refuerza la idea de “atreverse” o “dar el paso”, coherente con el mensaje del texto.

 


Ritmo + Tempo

El ritmo se organiza en un compás de 4/4, con un pulso constante y marcado. La batería establece un patrón regular que sostiene toda la canción, mientras que los sintetizadores refuerzan el ritmo con figuras repetitivas y precisas.

El tempo es rápido y enérgico, lo que sitúa la canción dentro del ámbito del pop bailable. No hay grandes variaciones rítmicas entre secciones, lo que contribuye a la sensación de continuidad y facilita la identificación inmediata del tema.


Armonía

La armonía de Take On Me se basa una progresiones tonal sencilla, típicas del pop, pero muy eficaces. Se combinan acordes mayores y menores que generan un equilibrio entre luminosidad y un leve matiz melancólico.

Uno de los aspectos más interesantes es cómo la armonía acompaña el crecimiento emocional del tema: las estrofas mantienen una sensación de expectativa, mientras que el estribillo refuerza la estabilidad tonal, produciendo una sensación de liberación y resolución. Esta claridad armónica contribuye a que la canción resulte accesible y emocionalmente directa.


Forma musical

Take On Me presenta una estructura formal clara típica del pop de los años ochenta, basada en la alternancia de estrofas y estribillos.

Introducción instrumental: breve motivo de sintetizador, icónico y fácilmente reconocible, que establece el tempo, la tonalidad y el carácter del tema.

Estrofa 1: la voz entra con una melodía contenida y narrativa. La instrumentación es relativamente ligera, creando una sensación de anticipación.

Pre-estribillo: sección de transición donde la tensión aumenta progresivamente mediante el ascenso melódico y la intensificación armónica.

Estribillo: parte más conocida y climática de la canción (“Take on me…”). La melodía alcanza su punto más alto, tanto en intensidad como en registro vocal.

Estrofa 2: repite el esquema de la primera, con pequeñas variaciones tímbricas que mantienen el interés.

Pre-estribillo + Estribillo: repetición del núcleo estructural, reforzando la identidad del tema.

Puente: breve sección que introduce un ligero contraste antes del regreso final al estribillo.

Estribillo final y cierre: repetición conclusiva que reafirma la energía y el carácter optimista de la canción.

Esquema formal:
Introducción – Estrofa – Pre-estribillo – Estribillo – Estrofa – Pre-estribillo – Estribillo – Puente – Estribillo final – Cierre

Take On Me es un ejemplo excelente de cómo una canción pop puede combinar sencillez estructural, eficacia melódica y una fuerte identidad sonora. Su éxito no se explica solo por su pegadizo estribillo, sino por el equilibrio entre todos los elementos musicales, que construyen una obra accesible, expresiva y duradera, abierta a ser reinterpretada desde nuevas miradas y sensibilidades.

La versión de Take On Me que aparece en la serie The Last of Us, interpretada por Ellie, funciona como un potente ejercicio de resignificación musical. Frente al original de a-ha, dominado por sintetizadores, tempo rápido y un carácter expansivo y luminoso, esta reinterpretación es acústica, lenta e íntima. El timbre cambia radicalmente: desaparecen los sonidos electrónicos y queda solo la guitarra, con un acompañamiento sencillo y cercano, casi frágil. También la voz se transforma: donde la versión original exhibe un registro amplio, brillante y virtuoso —especialmente en el estribillo—, Ellie canta con una emisión contenida, sin buscar potencia ni espectacularidad, lo que desplaza el centro expresivo desde la euforia hacia la vulnerabilidad. El tempo más lento y la ausencia de clímax convierten la canción en una confesión privada, acorde con un mundo marcado por la pérdida y la necesidad de cuidado mutuo.

Este cambio de enfoque altera también el sentido del estribillo, uno de los fragmentos más ambiguos de la canción. En su versión original, dice:

“Take on me
Take me on
I’ll be gone
In a day or two”

Una traducción posible sería:
“Atrévete conmigo / Acéptame
Llévame contigo
Me habré ido
En uno o dos días”

La ambigüedad reside en que no queda claro si quien canta habla de una huida literal, de la fugacidad de una relación o del miedo a comprometerse. En el contexto de la serie, estas palabras adquieren un significado mucho más profundo: ya no remiten a la ligereza de un romance juvenil, sino a la conciencia de la fragilidad de los vínculos y del tiempo compartido. El “me iré en uno o dos días” deja de sonar como una amenaza caprichosa y se convierte en una verdad existencial en un mundo donde cualquier despedida puede ser definitiva. Así, esta versión demuestra cómo una misma canción puede transformarse radicalmente según el contexto, revelando nuevas capas emocionales y convirtiéndose en una herramienta narrativa de enorme sensibilidad.

Fuente:

 

Wikipedia